jueves, 24 de abril de 2014

Omar Argañaraz

I

Es cierto que hay un tiempo
cuando todo es pasado.

Pero te vi.
Tu eternidad temprana
abolió mis certezas y mis horas.


II

Oyendo tu palabra,
no puedo sino amarla, desear la fuente.

Junto con mis razones
se acrecienta la red de tu silencio.
Y mis voces se van.
Y yo me quedo.

III

No tu mentira de ángel de la sombra:
demonio luminoso,
tu verdad me arrastra

y tu flor en las órbitas del vino,
fuego.


IV

Después de tu partida,
comenzó a ser el tiempo.

Y en la ausencia que insiste
reconozco tu ausencia.


V

He olvidado tus ojos
y son tus muslos hierba del olvido:

solo a Vos te recuerdo.


Omar  Argañaraz (La Plata)

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